José Guadalupe Bermúdez Olivares
En meses recientes hemos visto que la Universidad Mondragón es invitada por la Secretaría de Economía del Gobierno de México a eventos donde se discuten políticas públicas e iniciativas para los mexicanos. Sin embargo, el movimiento cooperativo mexicano suele conocer únicamente lo que se destaca como bueno y que la corporación hace en España. En la práctica, lo que Mondragón hace en México es similar y sin mayor diferencia a lo que hace cualquier consorcio financiero o empresa multinacional: llega, extrae la riqueza nacional y emplea, como asalariados, a quienes producen, para luego exportar esa producción. Al no evidenciarse acciones estructurales distintas a las de los empresarios capitalistas convencionales, resulta fundamental estudiar el Modelo Mondragón en España y cuál es su papel y funcionamiento en el exterior. Sobre este propósito va el presente análisis, que desea provocar la discusión con quienes defienden la reforma al Artículo 2 de la Ley General de Sociedades Cooperativas en México.
La Utopía en España
En sus orígenes en el Alto Deva (Guipúzcoa) durante la posguerra española, y bajo la orientación ética y sociológica de José María Arizmendiarrieta, el proyecto constituyó una respuesta de supervivencia frente a la marginalidad y el estancamiento económico regional. Sin limitarse al corporativismo defensivo ni a la beneficencia comunitaria, Mondragón logró una síntesis compleja y extraordinaria entre la racionalidad microeconómica de alta productividad y los principios de la Economía Social y Solidaria (ESS).
Para evitar que esta iniciativa solidaria colapsara —ya fuera por una capitalización insuficiente que llevara a la quiebra o por una degeneración mercantil que privatizara los excedentes—, su éxito interno se fundamentó en un diseño contable y estatutario sumamente riguroso:
- Ingeniería de la Redistribución y Acumulación No Especulativa: La equidad se aborda como una regla de distribución primaria del trabajo y no como un acto de caridad posterior. A diferencia de las empresas multinacionales donde la brecha salarial es enorme, Mondragón instituyó un abanico salarial comprimido de 1:3 a 1:6 máximo, garantizando que la ganancia de la alta gerencia esté umbilicalmente vinculada al ingreso de la base trabajadora. Además, los excedentes netos de fin de año no se diluyen en consumo líquido inmediato: un mínimo del 30% al 40% se destina obligatoriamente a Fondos de Reserva y de Educación, blindando el patrimonio colectivo. El porcentaje restante alimenta Cuentas Individuales de Capital que operan bajo un doble candado: otorgan autofinanciamiento a largo plazo a la cooperativa y generan un interés anual para el socio, cuyo capital principal únicamente es liquidable al momento de la jubilación, invalidez o separación pactada.
- La Premisa del Conocimiento y la Soberanía Tecnológica: Uno de los aportes teóricos más relevantes del modelo es comprender que “la democracia laboral sin autonomía tecnológica deviene en subordinación económica”, ya que la autogestión de una fábrica es ilusoria si depende por completo de patentes transnacionales. Por ello, estructuraron una red intercooperativa del conocimiento sustentada en instituciones como Mondragon Unibertsitatea (orientada a la autogestión y la ingeniería avanzada) y Centros Tecnológicos de I+D (como Ikerlan e Ideko, dedicados a automatización y robótica). Por mandato, las cooperativas industriales del grupo redirigen obligatoriamente parte de sus excedentes para financiar la investigación de estos centros, garantizando su permanencia en la frontera tecnológica global.
- Blindaje Social Autónomo e Intergeneracional: Ante la negativa inicial del Estado de integrar a los socios-trabajadores en el régimen general de Seguridad Social, el grupo fundó en 1959 Lagun Aro, su propia mutua de previsión social. Este sistema destaca por su autonomía patrimonial, operando al margen de las políticas públicas estatales. Su herramienta más poderosa es el Fondo de Desempleo Estructural y Reubicación: si una cooperativa entra en crisis financiera, los socios son reubicados en otras plantas del grupo, erradicando el despido como primera variable de ajuste económico. Al concluir su vida laboral, el socio recibe la pensión vitalicia de Lagun Aro y la liquidación acumulada de su Cuenta Individual
Algunas de las cooperativas grandes de México podrían estar influenciadas por el Modelo Mondragón, en especial en su sistema de distribución de utilidades y en las mutuales que construyen a su alrededor, incluso en la contratación de fuerza de trabajo que no son socios, pero que pueden serlo a partir de su desempeño laboral, lo que vale la pena analizar para entender mejor la trazabilidad de los principios cooperativos.
El Desembarco en México
Para sobrevivir a la globalización y a las exigencias de cadenas de suministro (como la automotriz Tier 1), Mondragón inició en la década de 1990 una acelerada expansión internacional.
En México, el grupo se ha insertado estratégicamente en el Bajío y el Centro del país (Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí) para atender el mercado del T-MEC en sectores de automoción, automatización y alta tecnología. Sin embargo, aquí opera bajo una estructura jurídica fundamentalmente distinta: sus plantas están legalmente constituidas como Sociedades Anónimas de Capital Privado (S.A. de C.V.) filiales de las matrices españolas, no como cooperativas.
Es en este punto donde el modelo revela su asimetría más profunda. La transnacionalización de Mondragón ha generado una doble condición socio-laboral radicalmente opuesta:
- En la Matriz (España): Los trabajadores son socios-propietarios con derecho a voto, retorno en capital social y protección integral. Deciden y disfrutan de las utilidades.
- En las Filiales (México y el mundo): Los trabajadores son empleados asalariados con salarios de mercado local, excluidos de la gobernanza global y con cero votos en la asamblea matriz. Aquí reproducen fielmente la lógica extractiva de cualquier consorcio capitalista tradicional
La interrogante crítica es hacia dónde va la riqueza generada en las periferias. Los beneficios netos (utilidades) y cobros por uso de tecnología o regalías no se distribuyen equitativamente entre los trabajadores mexicanos, sino que se repatrian a la sede matriz en España. El destino final de esta riqueza extraída en México es financiar directamente el bienestar en el País Vasco: capitaliza las cuentas de los socios vascos, sostiene el sistema Lagun Aro y financia la I+D local.
De manera reflexiva, esto implica que los trabajadores mexicanos fungen como un “amortiguador de variabilidad”: en tiempos de crisis, la flexibilidad del despido asalariado en México permite proteger el empleo intocable del socio en España. A esto se suma que la corporación utiliza intensivamente los bienes comunes locales (consumo hídrico, energético e infraestructura pública) mientras el valor agregado intangible (propiedad intelectual) permanece centralizado en Europa.
Reflexión Final
El análisis de Mondragón demuestra que al cooperativismo le es difícil abstraerse de las leyes de la acumulación capitalista a escala mundial. Cuando un modelo de economía solidaria compite globalmente pero limita su democracia a sus fronteras de origen, termina reproduciendo externamente los mismos patrones de extracción, asimetría y subordinación del capital transnacional capitalista.
Los extraordinarios logros del cooperativismo vasco son innegables, pero su actuación exterior marca un límite histórico. Para construir una alternativa económica verdaderamente solidaria, el reto es superar el esquema tradicional de “matriz-filial” extractivo y construir redes de intercooperación transnacionales. Solo cuando el trabajador en México deje de ser considerado mano de obra subordinada y se convierta en socio-propietario pleno, la promesa de la democracia laboral logrará romper sus fronteras nacionales.
Esta necesidad de construir redes verdaderamente solidarias es lo que hace urgente nuestra discusión actual. El Consejo Superior del Cooperativismo (Cosucoop) observa con extrañeza lo que parece ser una alianza entre la corporación Mondragón y los funcionarios de la Secretaría de Economía, para que se modifiquen las leyes mexicanas y faciliten la inversión de Mondragón en las cooperativasde México.
0 Comments